marzo 11, 2017

Poema de amor, último

Vino el amor y me desarmo la trenza
Empezo por arriba
desenredandome los pelitos rubios del flequillo.
Me anudo las manos y quitto el moño del fijador.
Vino el amor y me desenterro los tesoros, los rubíes,
los diamantes, las perlas preciosas
con sabor a mar profundo
con olor a campo abierto
con saber de marinero correcto.
Me corrió el rimel, el rojo de los labios,
apagó las luces,
encendió la música,
cruzó los puentes,
trajo la poesía,
el descontrol: el llanto, el tacto
los abusos, las drogas, el terciopelo a la luz del sol.
Me quito las cantautoras, las peliculas del espacio,
el discurso de mi abuela,
la casa de tafi del valle en julio.
Vino el amor y perdí los anillos,
las promesas,
el vestido negro,
me desajuste la faja,
la lencería,
los para siempre.

Viaje.
Me tire por el acantilado,
me sangraron las rodillas y fue dulce,
y fue doloroso; ardía.
Hubo ampollas en mi boca,
y de tu nombre brotaron tallos verdes,
en juego a tus ojos
de mentiroso.

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